miércoles, septiembre 09, 2015

Especial 10º aniversario, firma invitada: Monarch Theater de Oneyros

Última firma invitada para celebrar el décimo aniversario del blog (aunque no la última entrada para celebrarlo). Hoy tenemos con nosotros a Moisés Hassan "Oneyros", responsable de Welcome to the Suck o Mundo Cómic. ¡Muchas gracias Moi!




Monarch Theater.

Proyectó por última vez en 1939, pero aún así, seguramente en algún momento de tu vida tienes que haber oído del Monarch. Un lugar acogedor situado en Park Row, antes de que fuese conocido como El Callejón del Crimen. La razón de la notoriedad de esta sala es que allí murió algo dentro de todos nosotros.

Sucedió después de una proyección de La Marca del Zorro (… ¿o era El Fantasma de la Opera? No, El Zorro, definitivamente El Zorro), el Doctor Thomas Wayne acompañado de su bella esposa Martha Kane y su hijo Bruce caminaban por Park Row cuando por culpa del azar Joe Chill acabó con la vida de Thomas y Martha, dejando al joven Bruce atormentado el resto de su vida. A raíz de este momento, Bruce haría una promesa de que no permitiría que esto se repitiese.
Nos conocemos la historia, lo hemos visto una y otra vez tanto en cómic como en cine, televisión y videojuegos. Hemos sufrido con Bruce, nos sobrecogemos cuando vemos un collar de perlas y, tanto Bacardi como el escudo del Valencia nos recuerdan la promesa que hizo Bruce Wayne ya en 1939.

La tragedia como motivación personal, no sería la primera vez que se utilizaría en la ficción pero sí que lo seria en el mundo del cómic de superhéroes, dado que era un género que apenas tenía un año de vida. De esta manera, se utilizaría en personajes como Peter Parker, con la muerte de la persona que le crió, su querido tío Ben mediante la proclama “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Estos sucesos de violencia y culpabilidad, llevarían tanto a Bruce como a Peter a tratar de ser mejor personas dedicando todos sus esfuerzos a ayudar al prójimo. En el caso de Peter fue necesario un golpe de efecto tan grande, para que se diese cuenta de que él podría haber impedido que algo así ocurriese.

El patrón se ha repetido constantemente, pero no por ello debemos entender que todos los héroes hayan sufrido un pasado traumático para llegar a ser llamado “supeheroé”, solo tenemos que ver a la familia Kent en Smallville, Kansas. Los Kent adoptaron a un pequeño niño inmigrante y le cuidaron como si fuera suyo dándole todo los cuidados, el amor y el cariño que dos adorables granjeros pueden dar a un niño. Clark creció sano, fuerte y, sobre todo, feliz. Claro que hubo días malos, como aquel maldito tornado que arraso todo el pueblo, pero aun así, Clark tenía todo el cariño del mundo e incluso cuando le dijeron que era adoptado, nada cambio para él. A pesar de ello, Clark no se sentía cómodo consigo mismo: los fuertes valores que Pa y Ma Kent inculcaron en Clark le obligaron a darse cuenta de que podría hacer grandes cosas si no utilizaba sus “destrezas” para el provecho y así fue, que se convirtió no solo en un superhéroe, sino en el primero y el mejor del mundo.

Pero como he dicho no todos los héroes sufren el mismo viaje, si bien tenemos a Bruce Wayne cuyo camino quedó marcado desde la infancia, Peter Parker desde la adolescencia y Clark Kent desde incluso antes de nacer, es difícil de marcar donde comienza el sendero de Matthew Murdock.


Criado únicamente por el boxeador Jack “Batallador” Murdock, Matt sobrevivió durante años con nada más que el amor de su padre quien sufría y sangraba para que su hijo pudiera llegar a ser alguien mejor que él. Un buen día, Matt hizo algo distinto a cualquier otro niño, salvaría la vida a un hombre ciego de ser atropellado por un camión con residuos radiactivos. Un sorprendente acto de heroicidad que le costó la vista, otorgándole sin embargo una mejora del resto de sus sentidos que le permiten tener una nítida noción de lo que ocurre a su alrededor. Aún así, cuando su padre pierde la vida por mantener la dignidad intacta en un combate, Matt sufre el segundo detonante que le hace combatir el crimen.

Este caso está a caballo entre los previamente mencionados, haciendo difícil de establecer un dogma sobre la creación del héroe y poder definir si estos nacen o se hacen. Lo único que prevalece en todos los casos es que bien ya sean padres biológicos, adoptivos o solteros, en los cuatro casos nuestros héroes poseen de un valor familiar muy arraigado con unos férreos valores que son capaz de marcar el carácter desde la infancia. En el caso más extremo, el joven Clark Kent descubrió que tiene poderes sobrehumanos y al ejercerlos en el deporte, su padre mostró descontento ante la elección de su hijo de dedicarlos al provecho propio.

Mientras seguimos cuestionando los distintos detonantes podemos echar vistazo atrás de nuevo hacia el Monarch donde Joe Chill acabó con la inocencia de Bruce y la nuestra.

1 comentario:

Enrique Díaz dijo...

¡Muchas gracias Moi!