miércoles, diciembre 02, 2015

El nombre del viento

Hace más de cinco años que había comprado la primera parte de la Crónica del asesino de reyes: primer día, "El Nombre del Viento", pero como me ha pasado con algunos libros (y supongo que os habrá pasado también a vosotros/as) hasta hace unas semanas no encontré el momento adecuado para sumergirme en este mundo ficticio de Patrick Rothfuss donde Kvothe busca conocimiento sea por venganza o por supervivencia. 

¿De qué va? El nombre del viento comienza en una posada en medio de ninguna parte cuyo dueño esconde una historia, probablemente la más grande en mucho tiempo, y Cronista (Devan Lochees), un famoso biógrafo tiene la oportunidad de escuchar durante tres días la verdadera historia de Kvothe, un famoso músico, actor, arcanista, estudiante, y muchas cosas más, una auténtica leyenda viva. Una historia que nos hará saber la razón por la cual Kvothe (ahora conocido como el posadero Kote) se esconde con su aprendiz (Bast, un ser fata) desde hace dos años y qué le ha llevado por ese camino. El nombre del viento constituye el primero de esos tres días.

Kvothe nos narra sus primeros años de vida como Edena Ruh con sus padres (músicos, actores y demás, itinerantes que recorren los pueblos y ciudades con sus espectáculos) como un brillante muchacho y como fue aprendiendo un poco de todo de la gente que se unía en los viajes, sobretodo de un arcanista llamado Abenthy del cual aprendió gran parte de lo que le ayudaría a sobrevivir en el futuro y a entrar en la Universidad si eso quería hasta que toda su troupe fue masacrado por los Chandrian, unos seres de los que solo se habla en las leyendas como si demonios se tratara y de los cuales escapa por suerte.

Después tendrá que sobrevivir como pueda durante varios años en las calles de una gran ciudad hasta que se recomponga de todo lo que le ha pasado, hasta que por fin se dirija a la Universidad donde podrá convertirse en Arcanista o en lo que él quiera, pero sobre todo será un lugar donde puede encontrar conocimiento, y saber más sobre los Chandrian, un lugar donde la leyenda de Kvothe comenzará a resonar. En gran parte de la historia Kvothe simplemente estará tratando de sobrevivir sea en Tarbean o en la Univerdidad. Se encontrará tanto con amigos y enemigos, como también enemigos tanto entre alumnos como profesores,

Hace ya un tiempo que no me acercaba a ninguna obra de fantasía, y tengo que admitir que ha sido una vuelta por todo la alto, no sólo como fantasía si no como libro en general, es increíble la calidad de la primera obra de Rothfuss, como dota de personalidad a personajes y lugares, como crea todo un mundo y toda una mitología de tal forma que hasta parezca que respiras ese lugar mientras lees sus libros. El personaje de Ender y algunas de sus situaciones me ha recordado a un par de personajes de Orson Scott Card como Ender y Bean, el primero (y el segundo en menor medida) por ser brillante en casi todo lo que se propone hacer a una edad muy temprana y al segundo cuando tenía que sobrevivir en las calles de Tarbean, lo que me recordó a las hazañas de Bean en Rotterdam. Me han gustado mucho algunos personajes como Auri, Simmon o Elodin, sin olvidarme de Kvothe, claramente. Me acabó cansando un poco Denna aunque tampoco tanto.

Tengo que admitir que al principio no me enganchó tanto como cuando comenzó a narrar su historia, claro que era interesante pero una vez inicia ese viaje a su pasado me tuvo enganchado durante unos días en los que cada hueco libre que tenía lo pasaba con el libro en mis manos. Por un lado me arrepiento de haber tardado tanto en haberlo leído, aunque por otro no tanto ya que al menos la aparición del tercer libro no debería tardar demasiado (con suerte). De todas formas creí que el primer libro abarcaría algo más de lo que abarca, aunque no puedo negar que lo he disfrutado en cada uno de sus momentos. En definitiva, un libro que debes leer. 

Valoración: 9/10

“He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí.”